700 ingenieros en India se hicieron pasar por IA

En 2025 salió a la luz un caso que debería colgarse en la pared de todo director de operaciones: una empresa de Silicon Valley vendía “agentes de IA” para atención y back-office. El producto, en la práctica, era un piso de cerca de 700 ingenieros en India ejecutando las tareas a mano y devolviendo el resultado con la latencia de un bot.

No es una anécdota graciosa. Es el extremo de un patrón que ya vemos en RFPs locales: la etiqueta de inteligencia artificial se usa para vender un flujo humano disfrazado, un zapier con un prompt, o un chatbot que deriva todo a un agente. El cliente paga precio de software y recibe una agencia.

Por qué funciona el disfraz

Porque el comprador rara vez pide ver el proceso. Pide una demo pulida, un SLA de “segundos” y un logo de GPT en la ficha. Si el resultado llega rápido y en español correcto, el origen (modelo, persona, o híbrido) queda opaco. En Costa Rica y el resto de LATAM eso se cruza con otra tentación: importar un vendor de moda sin preguntar dónde vive el dato, quién lo opera de madrugada, ni qué pasa cuando el “agente” se enferma.

  • Pide el diagrama real: qué decide un modelo, qué decide una persona, qué queda en cola.
  • Exige trazabilidad. Si no puedes auditar una decisión, no es un sistema: es un proveedor de tickets.
  • Mide costo por transacción con volumen real, no con la demo de diez casos.
  • Pregunta por residencia de datos y por el plan cuando el modelo o el piso de gente no está.

Qué sí vale la pena automatizar

En Apify no vendemos magia. Vendemos procesos que ya conocemos: facturas electrónicas que llegan al correo, validación de cédula contra el TSE, un inbox de WhatsApp que no se pierde en cinco apps. Ahí la automatización se puede ver, probar y revertir. Si alguien te vende un “agente” que reemplaza a un equipo entero y no puede mostrarte el riel, asume que el riel son personas.

IA útil es la que deja un log. IA de catálogo es la que deja una factura.

Si estás evaluando un producto con “AI” en el nombre, tráenos el caso. Lo contrastamos contra un flujo honesto: software donde corresponde, gente donde corresponde, y un costo que puedes defender ante gerencia.

¿Qué hay que construir o conectar?

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